Preguntas frecuentes
Resuelve las dudas
que puedas tener
Antes de iniciar un proceso terapéutico, es natural que surjan dudas sobre cómo funciona la consulta, qué esperar de las sesiones o de qué manera se trabaja. Aquí encontrarás algunas respuestas orientativas que pueden ayudarte a conocer mejor la forma de trabajo y el sentido de la terapia.
Los honorarios y la frecuencia se definen en diálogo con cada paciente, considerando sus circunstancias personales y el tipo de proceso que se inicia. La idea es encontrar una forma de trabajo sostenida y realista.
Mi práctica se enmarca en una orientación psicoanalítica, lo que implica un abordaje centrado en la singularidad de cada persona. No se aplican protocolos fijos, sino que se trabaja desde la palabra, la escucha y el vínculo terapéutico.
El primer encuentro es un espacio de escucha mutua. Sirve para conocer el motivo de consulta, aclarar dudas y decidir conjuntamente la forma de trabajo más adecuada.
Sí. La modalidad online mantiene el mismo encuadre, confidencialidad y compromiso que el trabajo presencial. La elección depende de la comodidad y las posibilidades de cada paciente.
Las sesiones tienen una duración aproximada de 50 minutos. La frecuencia se acuerda de manera personalizada, según las necesidades y el momento del proceso de cada persona.
La decisión de comenzar un proceso terapéutico puede surgir ante un malestar persistente, una situación de cambio o simplemente la necesidad de entender mejor lo que te ocurre. La terapia ofrece un espacio para hablar y pensar sobre ello, sin juicios ni presiones.
Sí. En muchos casos ambos abordajes pueden complementarse. Si existe un tratamiento médico en curso, se puede mantener un diálogo respetuoso y colaborativo con otros profesionales de la salud mental.
Sí. Todo lo que se comparte en sesión es absolutamente confidencial. La privacidad es un pilar ético fundamental del trabajo terapéutico.
No es necesario llegar con un discurso preparado. La terapia justamente ofrece un espacio para que la palabra pueda emerger poco a poco, a partir de lo que se siente, se calla o cuesta decir.
El pasado puede aparecer en la medida en que forma parte de la historia de cada persona, pero el trabajo no se limita a él. Lo importante es cómo esa historia sigue viva en el presente y se manifiesta en el modo de sentir, pensar o relacionarse.
Pueden abordarse diferentes aspectos del malestar psíquico: ansiedad, tristeza, duelos, conflictos familiares o de pareja, dificultades en los vínculos, bloqueos emocionales, entre otros. También puede ser un espacio para quienes simplemente desean conocerse mejor.
No hay una duración fija. Cada proceso es único y depende del motivo de consulta, del ritmo personal y de lo que vaya surgiendo en el trabajo conjunto. La terapia se construye paso a paso, a partir del propio recorrido.
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